
El resultado de las elecciones presidenciales colombianas refleja una sociedad profundamente atravesada por distintas visiones y sensibilidades sobre su futuro.
Desde Libera y Red ALAS queremos expresar nuestra estima y amistad hacia Iván Cepeda, con quien compartimos desde hace muchos años caminos de compromiso por la verdad, la justicia, la memoria y la paz. A lo largo de estos años hemos conocido y valorado su rigor ético, su coherencia y su permanente cercanía a las víctimas del conflicto armado, de la violencia política y de las múltiples formas de criminalidad que han marcado la historia de Colombia.
Hoy nuestro primer pensamiento está con las víctimas colombianas y sus organizaciones. Está con los movimientos sociales, los colectivos de familiares, las comunidades indígenas y afrodescendientes, las mujeres, las y los jóvenes, las y los defensores de derechos humanos y los liderazgos sociales que, muchas veces en condiciones difíciles y pagando un precio muy alto, continúan construyendo espacios de participación, justicia y convivencia democrática.
Durante estos años hemos tenido el privilegio de compartir caminos comunes con muchas de estas organizaciones y comunidades, aprendiendo de su capacidad para resistir a la violencia sin renunciar a la búsqueda de la verdad, la memoria y la reconciliación.
Las elecciones representan un momento importante en la vida democrática de un país, pero no pueden borrar el patrimonio social, humano y democrático construido por quienes, durante décadas, han luchado contra la impunidad, por la construcción de la paz y por el reconocimiento de la dignidad de las víctimas.
La memoria de las víctimas es un compromiso que mira hacia el futuro. Por eso seguiremos caminando junto a quienes, en Colombia, transforman el dolor en responsabilidad, la búsqueda de la verdad en participación democrática y la exigencia de justicia en un camino cotidiano de construcción de paz.



































